Desde cada rincón de la República Mexicana, el fervor a la Virgen de Guadalupe se manifiesta con profunda devoción año tras año. Diversos sectores de la sociedad se unen en ofrendas y celebraciones que honran a nuestra Patrona.

En Tabasco, esta tradición se vive con intensidad. La capital del estado se transformó ayer en un vibrante epicentro de fe, pues al caer la tarde, feligreses católicos inundaron las calles. El aire se llenó de emoción mientras portaban con orgullo estandartes de la Virgen Guadalupana, un testimonio visual de su fe inquebrantable.
Este significativo festejo marca el inicio de las esperadas posadas y festines que preparan a la comunidad para recibir el 24 de diciembre y despedir el año viejo con esperanza renovada. Es un recordatorio de la unidad y la tradición que perduran en el corazón de los tabasqueños.








