
El espíritu de la Navidad se apoderó de la capital tabasqueña con un desfile vibrante y lleno de creatividad. Más allá del espectáculo, la verdadera magia residió en el talento de los artesanos.
Mientras las empresas, instituciones y ayuntamientos mostraban sus mejores carros alegóricos, fueron los creadores detrás de ellos quienes se lucieron. En la plataforma de cada vehículo, estas obras majestuosas contaron historias navideñas, demostrando la habilidad artística de los involucrados.



La avenida Paseo Tabasco se convirtió en un lienzo donde la tradición y el arte se unieron para regalar al público estampas inolvidables de la época decembrina. ¡Una verdadera fiesta para los ojos!






